Ondrej Surý estaba de vacaciones en Italia cuando unas vulnerabilidades en PHP, el lenguaje de programación utilizado por alrededor del 70 % de los sitios web, crearon un problema de seguridad urgente. Después de que se filtrara un parche para dos fallos descubiertos por empresas de seguridad estadounidenses, los atacantes podían potencialmente alterar sitios web, robar datos de clientes o acceder a otros ordenadores.

Surý, un ingeniero checo de 49 años, empaquetó el código corregido para que los desarrolladores pudieran instalarlo rápidamente. También adaptó la solución para versiones anteriores de PHP, ahorrando a miles de desarrolladores tener que realizar el trabajo por sí mismos y ayudando a proteger millones de sitios web.

Aunque recibió agradecimientos públicos y fue descrito en informaciones de medios de comunicación como un héroe anónimo, Surý considera que el trabajo es rutinario. Es el principal mantenedor de PHP y de otros paquetes para Debian, una función voluntaria respaldada en Patreon por 490 personas que aportan 1.539 euros al mes.

El incidente puso de relieve la dependencia de la infraestructura de internet del software de código abierto mantenido por individuos. Courtney Miller, profesora de la Universidad George Washington, afirmó que muchas empresas se benefician de proyectos de código abierto aunque a menudo estén dirigidos por una sola persona. Los mantenedores pueden acabar abandonando debido a un nuevo empleo, a la pérdida de interés o a la falta de tiempo.

La presión está aumentando a medida que la inteligencia artificial acelera la búsqueda de vulnerabilidades. Michael Schwartz, director técnico de la empresa de ciberseguridad Censys, afirmó que las herramientas de IA podrían llevar al descubrimiento de más fallos, al tiempo que mejorarían las capacidades defensivas. El resultado es una competencia cada vez más rápida entre atacantes y defensores que puede ser difícil de gestionar para pequeños equipos de voluntarios.

Daniel Stenberg, el desarrollador responsable de la herramienta de transferencia de datos curl, sostuvo que las empresas que se benefician del software de código abierto deberían contribuir a los proyectos de los que dependen. Surý también afirmó que las empresas comerciales deberían rendir cuentas por los productos que venden y ayudar a financiar el software de código abierto utilizado en sus sistemas.

Surý cree que el principal desafío es encontrar nuevos mantenedores. Dijo que el software libre parecía en otro tiempo fresco y emocionante, mientras que hoy la velocidad de internet y el número de tecnologías disponibles pueden abrumar a las personas más jóvenes. En su opinión, mantener software esencial requiere estar dispuesto a hacer algo por los demás.

Los expertos advirtieron que podrían volver a producirse incidentes similares. Jesús María González Barahona, profesor de Ingeniería Telemática en la Universidad Rey Juan Carlos, afirmó que componentes ampliamente utilizados podrían quedar expuestos a fallos que se exploten rápidamente, lo que podría afectar a infraestructuras críticas. Reclamó una mayor inversión tanto por parte de las empresas como de las instituciones públicas.

Fuentes: El País Sociedad.