La tecnología y las redes sociales han ayudado a las personas a mantenerse informadas y conectadas durante la pandemia de COVID-19, pero también han propiciado una «infodemia»: un exceso de información que incluye esfuerzos deliberados por difundir afirmaciones falsas, según la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las organizaciones advierten que la información errónea y la desinformación pueden perjudicar la salud física y mental, aumentar el estigma y debilitar el cumplimiento de las medidas de salud pública. Afirman que la falta de información confiable también puede socavar las pruebas de diagnóstico y los esfuerzos de inmunización, lo que permite que el virus siga propagándose.

Añaden que los daños van más allá de la salud. La desinformación puede polarizar el debate público, amplificar el discurso de odio y aumentar el riesgo de conflictos, violencia y violaciones de los derechos humanos.

La ONU puso en marcha su iniciativa de respuesta en materia de comunicación en abril de 2020 para abordar la propagación de información falsa. En mayo, los Estados miembros de la OMS adoptaron la Resolución WHA73.1, que reconoce que gestionar la infodemia es una parte importante del control de la pandemia. La resolución pide información confiable sobre la COVID-19, medidas contra la información errónea y apoyo a la información basada en la ciencia en internet.

La ONU insta a los gobiernos a elaborar planes para distribuir información precisa y basada en evidencias con prontitud, en particular a los grupos de alto riesgo, y a contrarrestar las afirmaciones falsas de manera que se respete la libertad de expresión. También pide a los gobiernos que escuchen a las comunidades y las ayuden a desarrollar resiliencia frente a la información errónea.

Asimismo, se pide a los medios de comunicación, las plataformas de redes sociales, los investigadores, los tecnólogos, los grupos de la sociedad civil y las personas influyentes que trabajen con los gobiernos y la ONU para fortalecer la difusión de información precisa y limitar la circulación de afirmaciones engañosas.

Fuentes: WHO News.