Una visita reciente al Parque Nacional de Yellowstone —marcada por una pelea cerca de Old Faithful y el desorden en un estacionamiento abarrotado— llevó a comparar la situación con los primeros años de anarquía del parque. El relato sostiene que los problemas que enfrenta Yellowstone hoy recuerdan una época en la que el aumento de visitantes coincidía con una aplicación débil de las normas y fondos insuficientes.
Según el artículo, la plantilla del Servicio de Parques Nacionales ha disminuido casi un 25 por ciento desde 2025, mientras que los parques siguen atrayendo a grandes multitudes. Yellowstone ha recibido unos 4,5 millones de visitantes, frente a los aproximadamente 3 millones que recibió cuando el autor lo visitó por primera vez, hace dos décadas. El relato también señala que se retira más basura de los géiseres del parque, incluidos objetos como juguetes antiestrés giratorios, uñas postizas y una gorra de béisbol.
Los antecedentes de conducta indebida de los visitantes en Yellowstone se remontan a la fundación del parque. Después de su creación en 1872, los vándalos arrancaban trozos de los depósitos minerales, los cazadores furtivos mataban animales silvestres, los ocupantes ilegales construían cabañas y los visitantes arrojaban basura, madera y jabón a los géiseres. La llegada del ferrocarril en 1883 atrajo a multitudes más numerosas y también trajo consigo denuncias de carteristas, ladrones de caballos y robos a mano armada contra diligencias.
El artículo atribuye buena parte de ese desorden a la falta de fondos federales y de vigilancia. En 1880, se encargó al guardabosques Harry Yount patrullar más de 3.300 millas cuadradas prácticamente por su cuenta. Renunció después de 14 meses, argumentando que el trabajo requería un servicio de guardaparques debidamente financiado. Más adelante, el Gobierno recurrió a vigilantes voluntarios y al Ejército de Estados Unidos, antes de que en 1916 se creara el Servicio de Parques Nacionales, que incorporó guardaparques profesionales a la gestión y la aplicación de las normas en los parques.
El autor también señala que los visitantes problemáticos de hoy siguen siendo una minoría visible. Durante una caminata de seis millas por zonas más tranquilas de Upper Geyser Basin, el autor y su esposa se encontraron con otros visitantes que disfrutaban del parque y respetaban sus normas. La advertencia central del relato es que el aumento de las multitudes, combinado con la reducción de los presupuestos y del personal, puede dejar a los parques más expuestos a la anarquía.
Fuentes: Outside.