Las rutinas de bienestar pueden favorecer la salud física y mental, pero algunas prácticas populares pueden resultar contraproducentes cuando se centran demasiado en la optimización, el seguimiento o los hábitos extremos, según un artículo de Calin Van Paris, escritor de Outside Online. El artículo insta a los lectores a mantener lo que les funciona y reconsiderar cualquier cosa que les genere ansiedad o una sensación de insuficiencia.

Un ejemplo es el «sleepmaxxing», el intento de maximizar la calidad del sueño. Descansar mejor es importante para la salud física, la función cognitiva y el estado de ánimo, pero obsesionarse con los puntajes de sueño o calcular los minutos perdidos puede hacer que irse a dormir resulte estresante. El artículo describe esta obsesión por alcanzar un puntaje de sueño ideal como ortosomnia. Los hábitos relajantes, como los ejercicios de respiración o reducir la luz azul, pueden ser útiles si ayudan, pero no deberían convertirse en otra fuente de presión.

Los baños de agua fría son otra tendencia que, según el artículo, conviene abordar con cautela. Algunas personas dicen que mejoran la claridad mental y la resiliencia, y también se usan con la esperanza de aliviar las molestias posteriores al ejercicio. Sin embargo, el artículo cita investigaciones que cuestionan que los baños de agua fría contribuyan de manera significativa a la recuperación muscular, y señala que algunas investigaciones sugieren que la exposición prolongada al agua fría puede afectar negativamente el sistema reproductivo. Añade que no hay beneficios demostrados para la recuperación muscular de las mujeres.

Los dispositivos portátiles y las aplicaciones de salud pueden fomentar la meditación y la atención plena, pero prestar atención constante a sus datos puede afectar el bienestar psicológico. Para algunas personas, incluidas aquellas con trastornos alimentarios o de salud, el seguimiento puede aumentar la rigidez y la ansiedad en torno a hábitos que, de otro modo, serían saludables. El artículo recomienda quitarse los dispositivos de vez en cuando y observar cómo se siente uno.

El artículo también advierte que no se deben añadir suplementos sin considerar primero la alimentación y otros hábitos. Señala que algunas investigaciones han relacionado los suplementos y las píldoras para bajar de peso con una sensación percibida de invulnerabilidad que puede contribuir a tomar peores decisiones sobre nutrición y ejercicio. También advierte que algunos productos carecen de evidencia científica que respalde los beneficios que afirman tener y que muchos suplementos no cuentan con la aprobación de la FDA. Los suplementos elegidos con criterio y acompañados de un estilo de vida que ya es saludable se presentan como un caso distinto.

Por último, el bienestar puede convertirse en una actuación cuando las personas se centran más en compartir o mostrar sus rutinas que en si esas prácticas les aportan tranquilidad o favorecen su salud. La idea central del artículo es que el autocuidado debe estar al servicio de quien lo practica, no convertirse en otra exigencia que cumplir.

Fuentes: Outside.