Las técnicas de sustitución mitocondrial (MRT, por sus siglas en inglés), a veces llamadas «FIV de tres progenitores», se desarrollaron para reducir la posibilidad de que las madres transmitan enfermedades mitocondriales graves a sus hijos. Sin embargo, los hallazgos de nacimientos en el Reino Unido y de pequeños estudios realizados en otros lugares han suscitado preocupación porque el procedimiento quizá no evite de forma fiable la transmisión de ADN mitocondrial defectuoso.

En la MRT, el embrión recibe ADN nuclear de sus futuros progenitores y mitocondrias de un óvulo donado. Una de las preocupaciones es la «reversión»: puede quedar una pequeña cantidad de las mitocondrias de la madre después del procedimiento y aumentar a medida que se dividen las células del embrión.

El año pasado, investigadores de la Universidad de Newcastle informaron de que ocho niños nacidos tras una transferencia pronuclear no presentaban signos de enfermedad mitocondrial. Sin embargo, en tres se detectó reversión, con niveles de mitocondrias maternas de entre el 5 % y el 16 %. Por separado, datos no publicados de la clínica Nadiya de Ucrania detectaron reversión en dos de seis niños examinados: los niveles de mitocondrias maternas llegaron al 12 % en uno y al 72 % en el otro. En los casos de esa clínica, las madres recibían MRT como tratamiento de fertilidad y no tenían mutaciones mitocondriales conocidas que causaran enfermedades.

También han surgido pruebas de reversión en investigaciones sobre la transferencia del huso materno, otra forma de MRT. En un pequeño estudio realizado en Grecia, dos de los siete niños nacidos tenían una mezcla de mitocondrias maternas y donadas; los niveles maternos alcanzaron el 51 % en un niño y el 35 % en el otro. El estudio incluyó a mujeres menores de 40 años que habían sufrido repetidos fracasos de FIV.

Estos hallazgos han intensificado el debate sobre si debe seguir utilizándose la MRT para prevenir enfermedades mitocondriales y sobre si ensayos cuidadosamente controlados para la infertilidad podrían ayudar a los investigadores a comprender el procedimiento. Algunos investigadores sostienen que los estudios deberían detenerse hasta que se comprenda mejor el riesgo de reversión. Otros afirman que los ensayos para la infertilidad podrían aclarar cómo funciona la MRT, evitando al mismo tiempo exponer a las familias portadoras de mutaciones asociadas a enfermedades a los riesgos conocidos.

El bioeticista Guido Pennings ha defendido que se desarrolle la MRT mediante ensayos controlados para la infertilidad. Los investigadores dicen que esto también podría ayudar a investigar los posibles riesgos de combinar el ADN mitocondrial de una donante con el ADN nuclear de la madre. Estudios en ratones han sugerido que estas incompatibilidades podrían tener efectos imprevistos en la salud, aunque sus implicaciones para las personas no están establecidas en la información disponible.

Varias propuestas abogan por un enfoque gradual: identificar formas concretas de infertilidad que la MRT podría tratar de manera plausible, estudiar la técnica en el laboratorio y, después, probarla en ensayos pequeños con pacientes que presenten esas afecciones. En la Universidad de Gante, en Bélgica, los investigadores buscan autorización para estudiar la transferencia nuclear en tres grupos: personas con antecedentes de enfermedad mitocondrial, pacientes con una afección conocida como OZEMA y mujeres de edad materna avanzada. Los reguladores han aprobado los dos primeros grupos, con un plan inicial para tratar a siete pacientes de cada uno. El equipo sigue preparando pruebas para un estudio con mujeres de más edad.

El organismo regulador de fertilidad del Reino Unido dijo a STAT que, por ahora, la MRT solo está disponible para personas con un riesgo muy alto de transmitir una enfermedad mitocondrial grave a sus hijos. Investigadores que participaron en el programa de Newcastle han informado de una reducción del 75 % al 100 % en la transmisión de mutaciones causantes de enfermedades, pero Mary Herbert, antigua investigadora de Newcastle, dijo que la técnica no puede garantizar la prevención. En los casos en que se detectó reversión, señaló, los niveles de mitocondrias mutadas se mantuvieron por debajo del umbral del 50 % a partir del cual se espera que aparezcan síntomas de la enfermedad.

Australia, que ha legalizado la MRT, está preparando un ensayo nacional. El equipo de Herbert en la Universidad Monash está formando embriólogos y prevé solicitar autorización para un estudio con mujeres portadoras de mutaciones mitocondriales. El seguimiento propuesto mediría a lo largo del tiempo y en distintos sistemas orgánicos cualquier ADN mutado que se hubiera transferido. Investigadores y especialistas en bioética han subrayado que las familias que se plantean recurrir a la MRT necesitan información clara tanto sobre los riesgos conocidos como sobre los inciertos, además de un seguimiento a largo plazo de los niños nacidos tras el procedimiento.

Fuentes: STAT News.